Que la ficha de un SSD diga «AES-256» indica qué algoritmo puede usar la unidad. No dice quién gestiona las claves, si el bloqueo está activado ni si tu sistema operativo sabe manejarlo.
Antes de confiar en unidades autocifradas en los equipos de una empresa, conviene separar la promesa en tres comprobaciones:
- ¿El controlador cifra realmente los datos? Busca la documentación del modelo exacto, no la página genérica de la familia.
- ¿Qué mecanismo controla el acceso? Una mención a TCG Opal apunta a funciones de gestión estándar, pero no es una certificación ni demuestra que el cifrado esté activo.
- ¿Tu combinación de firmware, sistema y software puede activarlo? BitLocker con cifrado por hardware, por ejemplo, depende de que haya soporte de Opal y eDrive (IEEE-1667).
Y un matiz: cifrado por software (BitLocker, FileVault) frente a cifrado en la unidad describe dónde se hace el trabajo, no cuál es siempre más seguro o más rápido.
La guía completa de BytePreview explica qué mirar en las especificaciones y cómo comprobarlo en un equipo real:
https://www.bytepreview.com/es/articulos/guia-tecnica-verificar-el-cifrado-por-hardware-aes-256-en-ssds-para-2026?utm_source=dev&utm_medium=social&utm_campaign=bytepreview






