Si un proceso depende de que alguien se acuerde, tarde o temprano fallará. No porque la gente sea descuidada, sino porque la memoria humana es el peor lugar donde guardar un paso crÃtico.
Lo he visto muchas veces. Una tarea importante que « siempre » hace una persona concreta, de memoria, en el orden correcto. Funciona durante meses, asà que parece fiable. Pero no lo es: es frágil. Basta un dÃa de cansancio, una interrupción a mitad, unas vacaciones, o que esa persona se marche, para que el paso se salte, y nadie lo note hasta que algo se rompe más abajo.
La automatización resuelve esto no por ser más rápida, sino por ser más fiable. Un script no se salta un paso porque le llegó un mensaje a mitad. No hace las cosas en el orden equivocado un martes por la tarde. No se lleva el conocimiento cuando cambia de trabajo. Hace lo mismo, igual, siempre, esté quien esté delante.
Hay un cambio de mentalidad detrás de esto: dejar de tratar « lo hace siempre fulano » como un sistema. No lo es. Es una dependencia de una sola persona, disfrazada de proceso. El objetivo no es que fulano sea más cuidadoso; es que el proceso funcione aunque fulano no esté.
Asà que cuando encuentres algo que solo funciona porque alguien se acuerda de hacerlo, mÃralo como lo que es: un incidente esperando su momento. EscrÃbelo, conviértelo en un script, sácalo de la cabeza de una persona y ponlo en algo que no olvida. Lo que depende de la memoria acabará fallando. Lo que depende de un proceso, no.
– Serguey Shinder












